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LA LUNA, Psiquismo e introspección

LA LUNA, Psiquismo e introspección

  Por: globalstellium

Fecha: 18 2021

Categ: Astrología

Leido: 1327 veces

En el estudio de los planetas retrógrados nunca se considera a la Luna. Esto es astronómicamente y astrológicamente correcto ya que la retrogradación es un efecto visual debido a la distancia de un planeta en relación a la tierra y, al estar la luna tan cerca de la Tierra nunca producirá dicho efecto. Sin embargo, a nivel interpretativo la Luna en cierta forma puede expresar el síndrome de la retrogradación cuando tiene aspectos o se encuentra en el mismo signo de un planeta retrógrado, que psicológicamente hablando es sinónimo de un complejo. Así la energía lunar amplifica la energía del complejo expresado por el planeta retrógrado.

Según la psicología profunda de Jung, los complejos son componentes del mundo psíquico que se encuentran separados del campo de la conciencia, por lo que tienen vida propia y actúan de forma autónoma. Una persona puede tener una psique aparentemente coherente y una imagen de sí mismo integrada, pero cuando se activa un complejo, es como si emergiera dentro de sí un personaje desconocido, que le obliga a actuar de una forma compulsiva. Si existe un fuerte complejo Venusino (Venus retrógrado por ejemplo) las situaciones relacionadas con la apariencia física –la belleza o la carencia de ella-, activarán ese punto sensible en la persona. Responderá automáticamente de forma agresiva o bien inhibiéndose, pero jamás será indiferente en su respuesta emocional, cuya intensidad estará indicada por la cualidad del signo receptor.

El complejo lunar/materno se puede revelar de muchas maneras. Las dificultades en la integración de la imagen femenina se inician en la relación con la primera mujer importante: la madre. Siendo niños, la expresión de la energía lunar se da en el intercambio con la figura materna en sus manifestaciones de cuidado, alimentación y amparo. Ella es el símbolo de todo lo que expresa seguridad, sustento y protección -sea nuestra madre real o sustituta-. Si estas cualidades lunares son integradas de forma positiva y equilibrada durante los primeros años de vida, la persona será capaz de alimentarse tanto física como psíquicamente. Tenderá a resolver los problemas por sí mismo y a no depender tanto de las opiniones ajenas como de su imagen social. Pero además de hablar de nuestra capacidad de cuidarnos, la Luna indica si somos capaces de cuidar a otros y de nuestra necesidad de ser protegidos. Cuando ha habido fallas en la relación primaria de intercambio con la madre – por exceso o carencia- y la imagen femenina no ha sido integrada de forma equilibrada, entonces pueden surgir manifestaciones claras y evidentes de un complejo lunar. Es así que la posición de la Luna en nuestra carta, indica -como punto de partida del complejo materno-, la manera en que satisfacemos nuestra necesidad básica de protección o la necesidad irracional y compulsiva de alguien que nos cuide, nos proteja y nos dé seguridad. La Luna en los momentos de crisis nos obliga a buscar refugio. Todas las personas en algún momento cuando atraviesan tiempos difíciles o conflictos acuden a alguien -o algo, comida por ejemplo- para que proporcione apoyo y ánimo.

En la carta de un hombre el complejo materno se puede expresar como homosexualidad o, como síndrome o complejo de Don Juan. En la homosexualidad se puede haber tenido una figura paterna débil con una madre dominante, generalmente castradora. Esa dinámica o funcionamiento familiar tiende a producir en el hijo la identificación con la mujer o la madre, siendo incapaz él de asumirse como hombre. El otro polo, el complejo de Don Juan, es con una dinámica familiar similar, pero en vez de darse la identificación con la madre, esta es idealizada. El resultado será un hombre que busca a la mujer “perfecta” en diferentes mujeres, manteniendo bloqueado el afecto. La dinámica relacional que se establece le lleva a buscar constantemente nuevas relaciones con mujeres, y al cesar la pasión va en la búsqueda de otra relación, en las que no mantiene ningún tipo de enlace afectivo. Puede además generar en un hombre problemas o rechazo para formar una familia, el asumirse como padre, o el de confundir o buscar a la madre en la esposa o la amante. La pareja entonces no es la mujer como complemento, es decir, la mujer como compañera, sino más bien una mujer que lo cuide y proteja. Esta es otra forma de manifestación del complejo materno. Buscar el cariño, cuidado y amparo de la madre en la esposa.

Dentro de una carta femenina, el complejo materno se manifiesta de diversas formas. Por un lado, parecerse a la madre, indica repetir todos los modelos o patrones de una mujer materna y protectora en detrimento de los aspectos sensuales y sexuales. Por otro lado, el querer ser completamente diferente, diferenciarse de la madre por oposición y no querer ser en lo absoluto como ella. Esa negativa de parecerse a la madre trae como consecuencia rechazo al matrimonio, divorcios o dificultad de asumir la maternidad o el papel materno. Bajo esta última posibilidad quien es madre se siente a gusto siendo amiga de los hijos, no es madre en el rol tradicional. Al no identificarse con su modelo materno tiende más bien a mantenerse en el rol de hija. Estas son algunas de las diferentes facetas del complejo materno dentro de la carta femenina.

Cuando existe un contacto de Luna-Urano el complejo materno muestra la necesidad de ser diferente o de romper el cordón, o de tratar de distanciarse de los modelos familiares. Cuando actúa Saturno-Luna, la imagen materna aprisiona con toda su tradición.

Todos en mayor o menor medida oscilamos con relación al complejo paterno o materno. Lo que varían son las posiciones planetarias que determinan la intensidad. El peso de la Luna en la carta de un hombre, determinará la magnitud del complejo materno dentro de su carta.

En líneas generales, tener una Luna bloqueada en la carta puede indicar que cuando se atraviesan tiempos de crisis y se necesita apoyo no se encuentra a nadie, o se produce un aislamiento voluntario por sentirse incomprendido. La persona a la cual uno acude puede tratarnos con indiferencia y frialdad. La posición de la Luna así como los aspectos indican como uno se dirige naturalmente hacia una persona en tiempos de crisis y la receptividad que exteriormente encuentra. Si busca apoyo con una Luna-Saturno con aspecto tenso lo más seguro es que le digan “tu te lo buscaste”, “es tu culpa, tu sabías que iba a ser así”.

Si la persona permanece demasiado apegada a la Luna, evidentemente, la Meta Solar se disipa. Cada vez que existe una crisis, la persona tiende volverse como un niño pequeño -regresión- y a perder la conexión solar –Individuación-. Esto no es necesariamente negativo, pero uno de los complejos de la Luna es mantenerse en un estado de “Puer Eterno”, es la persona que no quiere crecer. Todos podemos sacar nuestro niño interno, pero tampoco debe ser nuestra forma de vida, ya que trae graves problemas para concretar en la edad adulta.

Cuando la Luna es demasiado intensa en una carta y el complejo materno muy fuerte, cada vez que existe una dificultad se recurre a los padres para que ayuden y resuelvan el problema. Eso lo que hace es impedir el crecimiento. En lugar de mantenerse en la posición de niños es necesario resolver como persona adulta, buscar la energía del Sol. Esa es otra faceta del complejo materno, siempre buscar ayuda cuando las cosas están mal. Esto no es negativo per sé, a veces la vida lleva a buscar refugio, sin embargo cuando es un patrón repetitivo y no se ven otras alternativas o salidas puede ser estéril para el crecimiento y el desarrollo individual.

Una de las máximas manifestaciones concretas del complejo materno es quedarse en casa de los padres y no romper el cordón umbilical. Muchas veces observamos personas de 40 años, viviendo con los padres todavía. Cuando nos damos cuenta de esto en una carta, siempre es recomendable sugerir el gradual desapego de la familia para la posterior independencia. La persona puede escoger un destino siguiendo la senda lunar o solar, el primero tiende a manifestarse como un destino de inercia, de miedo a vivir, quedando resguardado en la seguridad del hogar. Esto imposibilita, en muchos casos, el formar un hogar propio. Es quedar estancado en el papel de hijo y no asumir una vida propia.

Entendiendo todo este proceso kármicamente, una persona que tenga una gran necesidad de seguridad y protección, indica que ha tenido vidas en las cuales ha sido abandonada, o ha carecido de familia. Por lo tanto, cuando se ha carecido de algo o se ha perdido (por lo menos este núcleo que es tan importante, el familiar, donde normalmente nos formamos y adquirimos una determinada seguridad dentro toda nuestra vida y nuestro crecimiento) los karmas de la Luna asociados a la retrogradación traen experiencias de abandono, karmas con relación a la paternidad y maternidad. Cuando existe una Luna bastante activada por planetas retrógrados y se hace una regresión a vidas pasadas, generalmente emergen temas relacionados con la pérdida de hijos, muerte, otras veces, abandonos. Siempre surgen imágenes que retornan una y otra vez sobre estas visiones de carencia de vidas pasadas.

Imaginemos la psique de un niño, quien durante dos o tres vidas pasadas perdió a la madre o la familia fue disuelta; reencarnará con una necesidad enorme de cuidado, cariño, atención y un temor paralizante al salir sólo al mundo. Cualquiera de estas posibilidades expresan la misma dinámica, es decir, alguien que tenga una sed enorme de atención, cariño y amparo, está marcado por las pautas familiares, si hace algo que no está de acuerdo con los cánones de la familia siente que pierde el amor y es el recuerdo inconsciente del abandono que retorna. Pero también se puede dar el caso opuesto: como ha vivido muchas vidas de pérdida familiar, el alma, hoy, puede no querer atarse a ninguna imagen familiar. En el inconsciente continúa la llaga viva de la pérdida familiar, por lo que al crear lazos está implícito el abandono. Esto se manifiesta en grandes tensiones, peleas, confrontaciones a nivel de clan. Cualquiera de las dos polaridades son posibles en el caso de este complejo (generalmente, en el primer caso se encuentra Saturno y en el segundo, Urano).

La Luna es por excelencia el planeta que lleva a la persona a sentir la necesidad de querer pertenecer a una familia y posteriormente formar una familia, “pertenecer a” es la palabra clave. Ese sentimiento de pertenencia, cuando se manifiesta el complejo materno, se encuentra completamente bloqueado, y de allí que puede generar problemas en el matrimonio o las relaciones de compromiso.

La Luna habla -además de todo lo relacionado con los apegos familiares- de la mente, pensamientos y salud mental. Si Mercurio tiene que ver con los procesos intelectuales, psicomotores o de intercambio, la Luna es el mundo psíquico. Es el “disco duro de la computadora”, Mercurio pudiera ser tanto la pantalla como el teclado, es decir, el medio por el cual uno se comunica o recibe información, pero lo que se encuentra almacenado en el disco duro es la Luna. Por lo tanto el problema mercurial podría ser, a nivel de “computadora”, que no funcione “la pantalla”o que no responda el “teclado”, pero si hablamos de la Luna lo que no funciona es el disco duro, es decir, la capacidad de acceder a la información acumulada: la memoria emocional. Esa información puede tener un virus, es decir, la locura como un virus en el disco duro. Esto no quiere decir que todas las Lunas que participen de la retrogradación de un planeta manifiesten la locura. Pero ¿qué es la locura?, otra vez volviendo al enfoque de Jung, es una invasión del inconsciente al consciente. Es por ello que en alquimia, el proceso de Coniunctio, Sol-Luna, equivale a la integración mental, psicológica, espiritual, del inconsciente con lo consciente. La Luna es lo irracional mientras que el Sol es la claridad, lo consciente, de manera que cuando la Luna invade lo racional, encontramos los procesos llamados locura (desarmonía en la Sephirah Yesod, obsesión por inteligencias del bajo Astral, descenso al mundo Qliphoth). La energía que lleva a tener acceso a las vidas pasadas, tener fuertes intuiciones, vivencias, sensibilidad o capacidad de asumir la espiritualidad, es la misma que genera los desequilibrios mentales. En algún momento la persona puede verse abrumada por el inconsciente o una crisis de alteración mental, con la finalidad que puedan manifestarse y emerger las cualidades de intuición, espiritualidad, o lo que es el Anima. Es como una subida de la marea, invade la playa. Es decir, cuando el mar se retira, deja húmeda la arena. El problema es cuando la marea no se retira.

Contenido original: Prof. Ariell Chris (2001)

 

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